Atendiendo a la demanda que se nos ha planteado a través de diversos e-mail por parte de hermanos musulmanes en cuanto a la licitud o no de comer carne sacrificada por no musulmanes, queremos exponer aquà la opinión de tres pensadores islámicos que se han pronunciado al respecto, Shayj Muhammad ‘Abduh, Feisal Abdul Rauf y Shayj Yusuf al-Qaradawi.
En una de sus fatwas, en referencia al tema que nos ocupa, Muhammad ‘Abduh dice lo siguiente:
En cuanto a los animales sacrificados, mi opinión es que los musulmanes que vivan en regiones lejanas (el origen de la fatwa viene dado por la pregunta que un musulmán de Transvaal, región de Sudáfrica, le plantea en relación a tres cuestiones, una de ellas sobre la licitud de comer carne sacrificada por los cristianos de allÃ; para más referencia se puede consultar la obra “Muhammad ‘Abduh and the Transvaal Fatwa,” transl. by Charles C. Adams Princenton University Press, 1933) deberÃan seguir el Texto de Allah (el Corán), donde Él dice: ‘Y el alimento de aquellos a los que ha sido concedido el Libro es lÃcita para vosotros’ (sura 5:5); y además deberÃan tener en cuenta lo que el ilustre Imam Abu Bakr ibn al-’Arabi de la escuela maliki ha dicho, a saber, que el punto principal a ser considerado es que lo sacrificado con la intención de ser comido por los cristianos, ya sean sus clérigos o sus seglares, debe ser considerado como alimento para ellos. Pues si la costumbre de los mismos es sacrificar la vida del animal, de cualquier manera en la que pueda ser hecha, y después de sacrificado el animal es consumido por sus jefes (entiéndase sus autoridades espirituales), es lÃcito para los musulmanes comer de dicho animal, porque entonces este alimento es denominado ‘el alimento de la Gente del Libro’. Los cristianos en tiempos del Profeta se hallaban en una situación similar a la que se encuantran hoy en dÃa; especialmente teniendo en cuenta que los cristianos del Transvaal se encuentran entre los más intolerantes dentro de su religión y de aquellos que siguen de una forma más estricta sus libros religiosos. Por tanto, todo aquello que caiga bajo el tÃtulo de ’sacrificado’ debe ser considerado como ‘el alimento de la Gente del Libro’, desde el momento en que el sacrificio ha tenido lugar de acuerdo a la costumbre aprobada por los lÃderes espirituales de su religión. La aparición de la noble aya coránica ‘Hoy se han hecho lÃcitas las cosas buenas para vosotros, y el alimento de aquellos a los que se le han concedido el Libro es lÃcito para vosotros,’ etc (sura 5:5), después de la aya coránica declarando la ilicitud de aquellos animales muertos de causa natural y de aquellos que han sido ofrendados a otro dios que no sea Allah, es la refutación de cualquier opinión errónea que sostenga la ilicitud de los alimentos de la Gente del Libro porque ellos crean en la divinidad de Jesús, pues ésta era también la creencia de los cristianos en tiempos del Profeta, salvo aquellos que se convirtieron al islam. No obstante, la expresión ‘la Gente del Libro’ es ilimitada, y no es correcto interpretarla aplicándola solamente a este pequeño grupo, a este grupo singular (es decir, los musulmanes en el tiempo del Profeta). En consecuencia, esta aya es clara en su declaración de la licitud de sus alimentos, siempre y cuando dentro de su religión también goce del carácter de lÃcito para ellos dicho alimento.
El comentario de Feisal Abdul Rauf en su libro “Islam: A sacred Law” (Qiblah Books) es el siguiente:
1. Carnes consumidas por los cristianos
Ciertos pasajes coránicos se refieren a este hecho; ya que el Sahyj ‘Abduh construye parte de su argumentación sobre los los mismos, los citaremos a continuación.
Dice el Corán:
“Él solo os ha prohibido lo que está muerto, la sangre, la carne de cerdo, y todo aquello sacrificado en ofrenda a otro que no sea Allah” 2:173.
Esta aya prohÃbe absolutamente la carne de cerdo y la sangre que fluye (incluso aquella que pertenezca a un animal cuya carne sea lÃcita). El cerdo en cualquier forma, ya sea jamón, bacon o chuleta está prohibido. Igualmente las empanadas irlandesas de sangre o las salsas italianas hechas con sangre, aunque la sangre provenga de la vaca, e incluso aun cuando sean consumidas por los cristianos, incluyendo los clérigos, queda prohibido su consumo.
El Hadiz añade a estas prohibiciones el consumo de carne de burro doméstico (véase Bujari, Libro 67, CapÃtulo 14) y animales con colmillos (véase Bujari, Libro 67, CapÃtulos 28 y 29). De esto puede deducirse la prohibición de comer carne de animales carnÃvoros. El resto de carnes es lÃcito su consumo siempre y cuando no se utilicen ‘métodos de sacrificio prohibidos’.
2. Los mecanismos de sacrificio
Prohibido para vosotros es aquello que muere por sà mismo, la sangre, la carne de cerdo, aquello en lo que se haya invocado otro nombre que no sea Allah, lo muerto por estrangulamiento, aquello que haya sido golpeado hasta morir, lo que haya muerto por caÃda, lo muerto por una cornada, lo que hayan comido las bestias salvajes, salvo que lo hayáis sacrificado a tiempo, lo sacrificado a los Ãdolos, y los animales sacrificados en un altar (5:3)
El término para el sacrificio correcto es denominado en la ley islámica tadhkiyah. Muchos musulmanes creen que para que la carne sea ‘halal’, debe ser exclusivamente dhabiha. Esto no es asà exactamente, ya que dhabiha es un término técnico que indica una técnica particular de sacrificio, tal como definiremos después. Lo que es verdad de una manera más general es que el animal ha de ser objeto de dhakka, (estas condiciones aquà expuestas solo se aplican a animales terrestres o aéreos, no a los animales acuáticos. Todo alimento que provenga del mar es lÃcito, tal como se lee en la aya 5:96, independientemente de la forma en la que hubieran muerto).
Tadhkiyah es la forma nominal de la palabra; dhakka, es la forma verbal y la raÃz es dhkw. Todos estos términos significan ser “sacrificado de acuerdo a la ley.” Cualquiera de las siguientes formas son tadhkiyah:
1. Dhabh (esta es la forma nominal, dhabaha es la forma verbal). Su significado es sacrificar cortando completamente el esófago y la vena yugular con instrumento afilado, cortando desde la parte frontal del cuello sin levantar el instrumento hasta que la acción sea completada. Esto se hace habitualmente con animales pequeños como aves, corderos y cabras, y en general hasta el tamaño de una vaca.
2. Nahr. Este es otro método de sacrificio, habitualmente empleado para animales de más tamaño como camellos o vacas. Se realiza apuñalando la garganta del animal, seccionándole la tráquea.
Los requisitos para la tadhkiyah son:
1. Que la intención para sacrificar el animal sea con el objeto de comerlo después.
2. Que se mencione el nombre de Allah
3. Que la sangre del animal fluya
4. Que uno sea el responsable del término de la vida del animal, a condición de que no se utilicen ni uñas ni dientes.
El siguiente hadiz demuestra que, bajo determinadas circunsancias, el animal no tiene que ser necesariamente matado por medio de dhabh o nahr.         Ibn ‘Abbas dijo:
…Y sin un camello cae en un pozo, dhakkih (es decir, sacrifÃcalo) en cualquier lugar de su cuerpo en él que te sea fácil hacerlo. ‘Ali, Ibn ‘Umar y ‘A’isha pensaban de forma similar, (Bujari, CapÃtulo 23. Desde el momento en que este hadiz es un dicho de Ibn ‘Abbas y no del Profeta, se tratarÃa de un hadiz sahih mawquf).
Por este uso del término dhakka, sabemos que dhakka no solo significa dhabh o nahr, sino que significa finalizar con la vida del animal, incluso si para terminar con la vida del mismo se realiza en otra parte de su anatomÃa.
No obstante, un animal no domesticado también puede ser matado por medio de la caza. Si el animal después de ser abatido aún permaneciera con vida y uno lo sacrificara por medio de dhabh o nahr, se habrÃa realizado en este caso tadhkiyah sobre el animal. Un animal cazado puede ser matado en una de las siguientes formas:
1. Por flecha (en los tiempos modernos por rifle)
2. Por animales domesticados para la caza, por ejemplo un perro de caza.
Esto se contempla en el siguiente pasaje coránico:
“Ellos te preguntarán que es lo lÃcito para ellos?, DÃles, ‘Lo lÃcito para vosotros son las cosas buenas y lo que le habéis enseñado a cazar a los animales de presa tras adiestrarlos, como los perros; vosotros les enseñáis lo que Allah os ha enseñado a vosotros, por tanto comed de aquello que cazan para vosotros, y mencionad el nombre de Allah sobre ello, y temed a Allah.” (5:4)
Esta aya es explicada ampliamente por varios hadices, aquà citaremos algunos provenientes de Bujari, Libro 67, El Libro del Sacrificio y la Caza:
‘Adi b. Hatim relata que él dijo: “¡Oh Mensajero de Allah!, nosotros utilizamos perros adiestrados para la caza.” Él (el Profeta) dijo, “Comed aquello de lo que cazan para vosotros.” Yo dije, “¿Aunque maten la presa?” Él contestó, “Incluso aunque la maten.” Yo dije, “También disparamos a la presa con el mi’rad (una especie de flecha sin plumas).” Él dijo, “Comed del animal lo que el mi’rad mate al desgarrar su cuerpo, pero no comáis del animal lo que es muerto por el eje del mi’rad.”
En otros dos hadices de Bujari encontramos que el Profeta dijo:
Si cazas un animal con tu arco después de mencionar el nombre de Allah sobre él, comedlo, y si lo cazas con tu perro adiestrado después de mencionar el nombre de Allah sobre él, comedlo, y si cazas algo con un perro que no haya sido adiestrado y coges la presa haz dhakah, y después cómela.
Esto significa que si la presa fue matada por tu flecha o por tu perro adiestrado para la caza, puedes comerla. Pero si tu perro no fue adiestrado para la caza y coge una presa y la mata, no puedes comerla a menos que el perro no la haya matado y llegues a tiempo antes de que el animal muera y entonces puedas sacrificarla mencionando el nombre de Allah convirtiéndose entonces su carne en halal. La razón de esto es que la flecha o el perro adiestrado es tu instrumento para sacrificar al animal, mientras que un perro no adiestrado ha podido matar al animal para su propio consumo.
Si volvemos atrás a la aya 5:3 la excepción ma dhakkaytim (excepto que lo sacrifiques a tiempo) puede ser aplicada a los cinco casos mencionados, y el sentido es que si el animal parcialmente devorado por la bestia salvaje se encuentra aún con vida, y es sacrificado en la forma apropiada, su carne se vuelve lÃcita. Por tanto, aplicando esta excepción a los animales estrangulados, golpeados, caÃdos o corneados, si cuando los encontramos aún permanecen con vida, por ejemplo que mueva la cola o los ojos, y los sacrificamos en la forma correcta antes de que mueran, su carne se vuelve lÃcita.
El siguiente hadiz resulta muy instructivo respecto a la manera de sacrificar a un animal:
Rafi’ bin Khadij narró: Mientras nos hallábamos de viaje con el Profeta, uno de los camellos salió corriendo. Un hombre le disparó una flecha abatiéndolo. El Profeta dijo, “Algunos de estos camellos son tan salvajes como bestias salvajes, por tanto si uno de ellos sale huyendo y no podéis agarrarlo, haced esto (queriendo decir que le dispararan con flechas).” Yo dije, “¡Oh Mensajero de Allah! algunas veces cuando estamos en las batallas o en un viaje queremos sacrificar (fa nuridu an-nadhbaha) pero no tenemos cuchillos.” Él (el Profeta) dijo, “¡Escuchad!, comed de aquel animal muerto por todo instrumento que cause la muerte del animal por desangramiento y sobre el que se haya pronunciado el nombre de Allah (ma anhara ‘ddama wa dhukira smu llahi fa-kul) siempre que no se trate de dientes o uñas…” (Bujari, CapÃtulo 37)
En este hadiz de un camello considerado como salvaje y abatido por una flecha, el Profeta no utilizó un término como dhabh o nahr, sino que dice ma anhara ‘addama wa dhukira smu llahi fa-kul, es decir, “comed de todo animal muerto tras desangrase, a condición de que sea mencionado el nombre de Allah sobre el mismo y que no haya sido muerto por medio de dientes o uñas,” confirmando de esta forma posibilidades más allá de dhabh nahr. Este hadiz junto con el de Ibn ‘Abbas arriba citado del camello que habÃa caÃdo en un pozo con posibilidad de ser sacrificado en otro lugar de su cuerpo, no necesariamente la garganta, indica que las circunstancias de la situación permiten que el concepto de tadhkiyah sea más amplio que el de dhabh o nahr. El siguiente hadiz incrementa aún más las posibilidades en relación al instrumento con el que el animal es sacrificado:
Ka’b narró que una esclava de ellos solÃa llevar el rebaño de ovejas a pastorear a Sal’. Al ver que una de las ovejas estaba muriendo, la muchacha rompió una piedra y mató a la oveja. Ka’b dijo a su familia, “no comed de ella hasta que venga el Profeta y le preguntemos, o hasta que pueda enviar a alguien para que le pregunte.” Por tanto se llegó hasta el Profeta o envió a alguien y el Profeta permitió que se comiera la oveja.
Por todo lo anterior podemos concluir que los mecanismos de sacrificar al animal en el Transvaal entran dentro de los requisitos islámicos de la tadhkiyah.
3. La mención del nombre de Allah (tasmiyah)
La pregunta que aquà se plantea es:
¿Si él que sacrifica el animal no pronuncia la basmala, la carne se vuelve prohibida?, y ¿si un animal muerto por un perro de caza se considera permitido, no deberÃa ser lÃcito el consumo de un animal sacrificado por un ser humano aún siendo éste no musulmán?
El problema del musulmán en referencia al olvido de la basmala se debe a las ayas 6: 119-122 del Corán donde se dice:
Comed pues, de aquello sobre lo que el nombre de Allah ha sido pronunciado, si sois creyentes en Sus signos. ¿Y por qué no habrÃais de comer de aquello sobre lo que ha sido mencionado el nombre de Allah, cuando Él ya os ha hecho claro lo que Él os ha prohibido, a menos que os veáis obligados?…No comáis de aquello sobre lo que no haya sido pronunciado el nombre de Allah; ciertamente ello es una trasgresión…
Los paganos de la tribu de Quraysh durante el tiempo del Profeta solÃan sacrificar los animales a los Ãdolos en altares de piedra dispuestos alrededor de la Ka’aba. No solo los animales que iban a ser sacrificados sino también todo aquello que iba a ser objeto de consumo era ofrendado en estos altares de piedras en busca de una supuesta bendición. Los paganos creÃan en Allah, pero su error estaba en asociar a Allah compañeros. Un posible significado de la ayas citadas arribas es que los musulmanes pueden haber sido reticentes a consumir carne sacrificada por los paganos de Quraysh en el nombre de Allah. Esta aya distingue entre un animal sacrificado por ellos en el nombre de Allah y otro sacrificado en nombre de cualquier otro dios; el primero se considera lÃcito su consumo, mientras que se considera prohibido el consumo del segundo.
Diferente es el caso en que se olvida pronunciar la basmala, a este respecto en un hadiz de Bujari, Ibn ‘Abbas dijo: No hay daño alguno si él que sacrifica un animal olvida pronunciar el nombre de Allah. A continuación el hadiz cita la aya 6:121 e Ibn ‘Abbas añade: Aquel que olvida pronunciar el nombre de Allah no es llamado trasgresor (fasiqan).
En otras palabras, fisq (trasgresión, corrupción) no se da cuando hay olvido; no se produce por tanto ante una omisión involuntaria, sino ante una omisión deliberada al invocar a otro dios.
El siguiente hadiz narrado por la esposa del Profeta muestra que la ausencia del nombramiento del nombre de Allah al sacrificar un animal no es fisq (trasgresión, corrupción):
‘Aisha narró: Un grupo de gente le dijo al Profeta, “Algunas gentes nos traen carnes y no sabemos si ellos han mencionado o no el nombre de Allah durante el sacrificio del animal.” Él dijo, “Mencionad el nombre de Allah sobre él y comedlo.” (Bujari, CapÃtulo 15)
De este hadiz podemos concluir que el animal sobre él que no se hubiera pronunciado el nombre de Allah a la hora de sacrificarlo es lÃcito comerlo; tan solo hay que mencionar el nombre de Allah sobre el mismo y comerlo.
Finalmente, el CapÃtulo 22 del Libro 67 de Bujari cita el siguiente hadiz:
Az-Zuhri dijo: No hay mal en comer animales sacrificados por árabes cristianos. Si escuchas mencionar al que sacrifica al animal otro nombre que no sea el de Allah, no lo comas, pero si no escuchas esto, entonces Allah ha permitido comer de los animales sacrificados por ellos, aunque Él conoce que no son creyentes.
Se ha narrado que también ‘Ali dio un veredicto similar.
Volvemos ahora a recordar y comentar la fatwa del Shayj ‘Abduh el cual cita, como ya hemos dicho más arriba la siguiente aya coránica:
En este dÃa las cosa buenas han sido hecha lÃcitas para vosotros; y el alimento de aquellos a los que les ha sido dado el Libro es lÃcito para vosotros y vuestro alimento es lÃcito para ellos. 5:5
El Shayj ‘Abduh cita esta aya como la base de un permiso general para comer el alimento (incluyendo las carnes) de la Gente del Libro (ahl al-Kitab) sin otra condición que las prohibiciones explÃcitas que hace el Corán. (No hay duda alguna en que el cerdo y derivados está prohibido a pesar de que sea ofrecido o consumido por un judÃo o cristiano). Esta aya viene después de aquella otra que prohÃbe el consumo de un animal muerto, es decir, no sacrificado (al-maytah, (5:3)), mostrando por tanto como el Corán ha anticipado la posibilidad de que surgieran en las mentes de algunos musulmanes cuestiones de este tipo. El problema reside en que los cristianos creen en la divinidad de Jesús en su concepto trinitario de la deidad; por tanto, es parte de esta aya la intención de protegerse contra posibles sospechas acerca de la licitud de comer el alimento de los cristianos, ya que se trata de una aya con un sentido explÃcito. Los cristianos actuales son tan trinitarios y creen en la divinidad de Jesús al igual que los cristianos que existÃan en los tiempos del Profeta, y sin embargo, la forma absoluta de la aya no permite limitación alguna que se refiera exclusivamente a los cristianos que vivieran en los tiempos del Profeta. El permiso contempla el alimento de los cristianos, entendiendo por “cristianos” en el sentido más amplio y general del término. Tan solo una limitación impone ‘Abduh a este permiso al referirse su fatwa en este asunto a lo que dijo uno de los primeros imames malikÃes, Abu Bakr Ibn al-’Arabi. Según la interpretación de este último, exige que el animal sacrificado con el propósito de consumirlo, debe ser lÃcito de acuerdo con los requerimientos legales de la religión de la “Gente del Libro” que haya sacrificado al animal, y por tanto debe ser sacrificado en la manera estipulada en su religión y su carne debe ser lÃcita tanto para el seglar como para el religioso. De esta forma no habrÃa duda para él de que la carne serÃa lÃcita para ellos y que podrÃa ser llamada entonces de pleno derecho “alimento de la Gente del Libro” y por tanto lÃcita para los musulmanes.
Ha de notarse que la fatwa del Shayj ‘Abduh no entra en detalles técnicos acerca del sacrificio, aunque nosotros lo hemos hecho buscando el beneficio del lector. Hay dos puntos relativos al método de sacrificio cristiano en el Transvaal que difieren del método tradicional islámico y que podrÃan hacer parecer que el alimento se vuelve ilÃcito bajo el punto de vista de la ley islámica:
1.    Los animales de mayor tamaño son golpeados en primer lugar con un hacha, presumiblemente sobre sus cabezas, aunque esto no es afirmado. Esta manera de matar podrÃa parecer que los coloca en la clase o categorÃa denominada al-mawqudhah (‘golpeados’) cuyo consumo está prohibido (véase la sura 5:3). Luego el animal es sacrificado, es decir, el dhabh se lleva a cabo. Tal como hemos visto por los hadices citados anteriormente, y en esto hay acuerdo entre todas las escuelas de fiqh, si el dhabh ocurre antes de que la última chispa de vida se extinga, entonces se puede decir que el tadhkiyah ha tenido lugar, y comer de la carne del animal es lÃcito. Si se sabe con certeza que el animal murió del impacto, esta muerte se considera como mawqudhah, y entonces su carne es ilÃcita. Sin embargo, si no se sabe si la tadhkiyah tuvo lugar a tiempo o no, se presume que el animal estaba todavÃa vivo cuando se hizo el dhabh, y por tanto, según el acuerdo de todas las escuelas de fiqh, el alimento de los cristianos es lÃcito. (En otras palabras, a menos que se sepa con seguridad la ilicitud del sacrifico, la presunción es la licitud del mismo)
2.    Los cristianos no repiten el nombre de Allah (tasmiyah) sobre la vÃctima cuando la sacrifican. Este hecho debe acompañar al sacrificio, y en la caza debe acompañar al disparo de la flecha o a la suelta de los perros sobre la presa. Se considera esencial a la tadhkiyah por la mayorÃa de las escuelas de fiqh, pero tal como hemos visto más arriba, su ausencia no hace ilÃcita a la carne. Los sahfi’ies y los hanbalÃes permiten su omisión ya sea de forma intencionada o por negligencia, tanto si se trata de musulmán o de gente del Libro él que sacrifica; los malikÃes no lo hacen condición para la gente del Libro, mientras que los hanafÃes estipulan la condición de que la omisión no sea voluntaria, pero su omisión por olvido o ignorancia está permitida. Todas estas regulaciones, sin embargo, se aplican especÃficamente a los musulmanes y es un consenso general que tanto cristianos como judÃos no son responsables de esta práctica. En consecuencia, la mayorÃa de los grandes juristas, tanto los más antiguos como los más modernos, han sostenido la licitud de comer carne sacrificada por cristianos o judÃos, aunque no mencionen el nombre de Allah sobre la vÃctima a sacrificar, e incluso repitan el nombre de algún otro profeta, como ‘Isa (Jesús) o ‘Uzair (Ezra). El acuerdo o consenso que sostiene que el alimento de la Gente del Libro es lÃcito si se desconoce la manera en que se ha efectuado la tadhkiyah, cubre no solo la situación general en el Transvaal en los tiempos del Shayj ‘Abduh, sino también en otros paÃses cristianos y judÃos. La condición que ‘Abduh añadió de que la carne deberÃa ser comida tanto por los clérigos como por los seglares, no es una condición requerida por la mayorÃa de los juristas, aunque la razón aparente de por que hizo esto asÃ, fue la de colocar un lÃmite o frontera en aquellos que se llamaban a sà mismos cristianos.
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